En el día de ayer, mientras se palpitaba la previa de la final mundialista entre Argentina y España, la comunidad recibía la triste noticia del fallecimiento del queridísimo Dr. Abel Olivero. Una persona que hizo de la medicina su modo de vida, llevándola casi hasta sus últimos días de vida.
Rosarino, familiero y bonachón supo llevar esta profesión no solo con su diagnóstico sino con su palabra, algo que hoy en día casi ya no se ve, atendiendo a generaciones de familias con esta misma metodología.
Desde este humilde espacio queremos recordarlo con esta entrevista realizada en Setiembre de 2013 para revista Urbano y saludar a su familia en este difícil momento.

ENTREVISTA
Urbano se entrevistó mano a mano con el Dr. Abel Olivero. Nos habló de sus comienzos, amigos y su familia. Además, nos contó de su relación con Lalo Baudino, uno de los primeros médicos que conoció al llegar a Magdalena. Afirma que a veces la palabra justa da un crédito extra en favor de la medicina. Una charla íntima imperdible que atiende a generaciones enteras de familias en todo el pueblo y resalta el cariño que les tiene a sus pacientes, especialmente a los de la tercera edad, con quienes tiene un trato más que especial.
– Urbano: ¿Cuantos años hace que estas en Magdalena?
– ABEL OLIVERO: Tenia 26 años, vine como Primer Alférez de Gendarmería, el primer grado en el escalafón profesional, yo vine estaba de novio con la que es hoy mi señora, ella estaba en Rosario. Yo vine en el 75 y nos casamos en Marzo del 76.
– Urbano: ¿Vos venías de la ciudad, que cambio para vos?
– AO: Nacido, criado, estudio y me recibí todo en Rosario. Al principio fue medio anecdótico, te mandaban al destino en tren, en esa época había tren para todos lados y me dan un pasaje hasta Magdalena y yo sabía que venía al penal pero no sabía nada más. Con Susana lo buscamos en el mapa, Gendarmería me daba la opción de varios lugares para elegir y el más cercano a la civilización era Magdalena, además estando cerca de La Plata podía seguir estudiando y estar más cerca de la medicina.
Y cuando vine a Magdalena la primera persona que conocí fue a la viuda de Guarella, llego en micro porque el tren nunca llego.
Cuando llego a Once voy a ventanilla y le pido un pasaje en tren a Magdalena el tipo me dice a Magdalena no hay tren. Y ahora, pensaba yo, que hago. Fui averiguando, hasta tomar el colectivo y llegue a lo de Guarella.
Y la segunda persona fue Lalo Baudino, con quien hicimos una relación excelente de entrada, a pesar que con mi llegada al penal reemplazaba a Lalo que era médico civil. Yo no sabía que lo desafectaban a el.
– Urbano: “Lalo” tenía más razones para tenerte bronca que afecto.
– AO: Sin ninguna duda, pero Lalo siempre fue un excelente tipo, y bueno en la primera charla que tuvimos me invita a su casa y me presenta a Muñoz, otro tipazo espectacular que tuvo Magdalena que en ese momento era director del Hospital, y los dos estaban en la vieja Clínica Modelo frente al Teatro Español. Mi preguntan que hacía y les cuento que había estado haciendo la parte cardiología.
– Urbano: ¿Ahí le contaste toda tu formación?
– AO: Claro, y me dicen (Lalo y Muñoz) mira acá necesitamos a alguien que haga cardiología porque no hay nadie, yo tengo un amigo el Dr. Vives que es Jefe de Cardiología del Policlínico te voy a conectar con el y vas a aprender co el la especialidad.
Así viaja en la semana, el tiempo que me dejaba el Penal, y así arrancamos hace un montón de años. Estuve en el Hospital, en esa época empezabas como médico concurrente gratis, hasta el 76.
– Urbano: ¿Cómo te radicaste en Magdalena?
– AO: No me acuerdo como llega la relación con los Delovo, yo primero vivía en la esquina de Maipú y Suipacha, esa casita la conseguí a través de Lalo y éramos vecinos con Delovo por el fondo de la casa. Y nos hicimos muy amigos las familias compartimos navidades y fines de año juntos, y buscando terreno para construir ellos me venden este donde esta actualmente mi casa.
– Urbano: Evocando a los médicos que uno se recuerda como con otro tipo de relación con los pacientes los nombres que primero surgen son Baudino y Olivero. Quizás un poco más el tuyo
– AO: Lo que pasa que Lalo en los años 76 y 77 se dedico mucho a FEMEBA. El ocupo un cargo muy importante en FEMEBA que era Secretario de Hacienda que le llevaba mucho tiempo en La Plata, pero Lalo era de quedarse toda la noche con un paciente que estaba mal. Un tipo que nunca hizo negocio con la medicina era su forma de vida, un tipo muy especial, cariñoso, poeta muy amigo de sus amigos.
Además tenía lo que ya casi no se habla pero en nuestra época era muy importante, cambio bastante la medicina han pasado 40 años, que era el ojo clínico. No se si se puede definir bien lo que es el ojo clínico, pero es una mezcla de conocimiento, de experiencia de ver mucha gente y de sentido común. No había aparatos, en esa época no existía la ecografía, la tomografía, la resonancia, así que era cuestión de sentarse con el paciente mirarlo y escucharlo para ver si lo que decía coincidía con lo que uno veía. Siempre que apretábamos una panza nos enseñaban que no miremos la panza sino la cara para ver que sensación producía lo que estábamos haciendo. No podías hacer una placa cuando vos querías o unos análisis fuera del Hospital.
Otro tipo que yo recuerdo con mucho cariño y agradecimiento es Rabanito Fernández que era quien hacía anestesia en el Hospital. Hay gente que es generoso que no tienen dificultad en transmitir lo que saben y otros tipo tan generosos que transfieren la confianza que tienen sus pacientes en el en otro colega.
– Urbano: Cómo hizo Lalo con vos ¿Hoy el ojo clínico es secundario, ya no tiene esa importancia en el médico?
– AO: Habría que ver los chicos jóvenes que es lo que piensan, pero los más viejos creo que tenemos todavía esa mezcla que te digo de conocimiento, experiencia y sentido común. Porque si no hay conocimiento no se puede, uno trata de estar actualizado porque la medicina va cambiando mucho lo que es verdad hoy mañana es una verdad relativa.
– Urbano: ¿Te va cambiando todo el tiempo?
– AO: Y ahora desde hace unos cuantos años se habla de lo que es medicina basada en la evidencia, la parte empírica que por ahí se usaba antes o artesanal. Yo creo que la medicina sigue siendo el arte de curar, porque no se cura solamente con el medicamento hay una parte humana que no debería perderse nunca.
– Urbano: Ahora el paciente también cambio, antes el medico tenía un status de referencia muy alto que ahora no se ve tanto.
– AO: Un médico ahora tiene una relación más directa. Hace 40 años atrás a nadie se le ocurriría de tratarlo de vos al médico, la llegada del médico a la casa era una ceremonia. Un poco también la época de convivir con los curanderos En la ciudad eso era impensado pero cuando uno llega a un pueblo que tiene sus costumbres, yo creo que algo inteligente es adaptarse al lugar donde vos estas, charlar con la gente y tener una buena convivencia, que los muchachos que se dedicaban a curar hagan la parte que sirve de eso que es su parte psicológica pero que no le digan mira ese remedio que te dio el médico no lo tomes. Ahora eso prácticamente desapareció, pero me acuerdo un día que vine del penal y venía por una calle que no era la habitual y veo una cola impresionante de gente, busco el negocio y no había negocio, le pregunto a alguien que venía conmigo que pasaba y me dijo que era lo de Marianito, bueno era otra época.
– Urbano: ¿A vos te toca atender distintas generaciones de una misma familia?
– AO: Si, hay hijos de padres que yo atendía que hoy tienen 80 años, en cuarenta años de médico han pasado un montón.
– Urbano: ¿Como lo ves vos a este fenómeno de tanta gente con la que has tenido que ver son su vida a través de su salud?
– AO: Hay una relación distinta, casi una relación de amistad, con muchos más cerca que con otros pero yo me siento que me tratan como un amigo no como un médico, no se que sensación tienen los de afuera para conmigo eso es muy difícil de evaluar, en todos estos años siempre alguna amargura hay, algunas cosas injustas que pasan pero bueno son mínimas con relación a lo que estamos contando.
Hay algo que si cambio, antes al médico se le agradecía, no estamos hablando plata, independientemente del resultado, se le reconocía su dedicación, su trabajo, el acompañamiento, ahora también pero en menor medida.
Yo creo que la gente ahora esta más como en el fútbol, por el resultado por eso lo comparo con el fútbol, no importa si el equipo jugo bien o mal solo importa el resultado.
– Urbano: ¿Vos siempre tuviste un trato muy particular, y más con la gente más grande que te recuerdan con mucho cariño?
– AO: Yo siempre digo que cuando dicen que Olivero lo cagó a puteadas es cierto, si dicen que le afano un mango es mentira.
De entrada diciéndole a los viejos una “guasada” porque era lo que estaban esperando (risas) siempre fueron festejadas menos una. Una vuelta cae al consultorio una vieja como yo siempre les digo cariñosamente, creo que era la primera ves que venía y me pregunta: “Ud. No tiene balanza, porque no tiene balanza?”, y le contesto “para que las viejas no me rompan las pelotas que las tengo que pesar, que no ven nada y tengo que correr todo” todo como una joda. Susana va a la peluquería y estaba esta Sra. que contaba “fui del Dr. Olivero, no voy nunca más”, y les contó a todas en la peluquería lo que le había dicho (risas).
Pero en general la gente tomaba el chiste como chiste, y se compartía.
– Urbano: ¿Te ofrecieron alguna vez un cargo político teniendo un perfil alto como profesional?
– AO: Nunca actué en política, volviendo al tema de la Agremiación Médica estatutariamente los cargos directivos no deben tener actuación política, cada uno puede tener su idea política pero no participar: y tampoco use esa circunstancia para poder actuar en política. En definitiva siempre uno de alguna manera este involucrado pero no en políticas partidarias. Nosotros tuvimos una actuación importante cuando Leonardo Álvarez era concejal en hacer la carrera Medica Municipal que no existía.
Hubo un intendente que me ofreció la dirección del hospital y no acepte, primero porque me sentía como un paracaidista porque yo estuve muy poco tiempo en el y para ese cargo hay que conocer bien intrínsicamente el hospital. Y después tenes que estar capacitado para manejar gente, porque no administras un plan de salud, manejas personal, entonces por esas razones no pude aceptar.
Si actué siempre en la parte gremial dentro de la política, desde el año 88 presido la Agremiación.
– Urbano: ¿Tenes muchos amigos en Magdalena?
– AO: Pienso que si, si tengo algún enemigo no lo conozco. Sobre todo en la gente más grande, la muchachada mas chica ni me conoce, pero si creo si.
– Urbano: ¿Cuál es el concepto que tenes de la muerte?
– AO: Yo creo que no hay que tenerle miedo. Si uno ha podido tener la vida que pudo tener, no la que quiso, y piensa que no tiene deuda que saldar la muerte es un hecho tan natural como nacer. Todo ser vivo cuando nace esta inevitablemente condenado a la muerte es un hecho natural. Después están los conceptos con respecto si hay una vida distinta después de la muerte o la reencarnación, pera básicamente es el fin de un ciclo que no hay que tenerle miedo y en general el drama es para el que se queda no para el que se va.
– Urbano: ¿Vos tenes un concepto que responde por tu formación científica, alguna vez te encintraste con hechos que no tuviste explicación?
– AO: Muchas veces, yo no puede contar algunas cosas porque si alo me ha caracterizado es saber mantener el secreto profesional, y estando en un pueblo donde todos nos conocemos casi como hablar de algún tema es como que alguien enseguida lo reconoce, pero si, montones de veces. Con resultados de estudios que te aseguran tal cosa y después no es.
– Urbano: ¿Y eso adonde te lleva cuando lo pensas detenidamente?
– AO: Te volves loco porque no sabes para adonde arrancar.
– Urbano: ¿Son cosas que tu razonamiento científico no encuentra respuesta?
– AO: Si, si. Tendrán alguna explicación, lo más probable que uno no la supo encontrar. Son cosas que no se explican o son complicadas de explicar científicamente. Algún habilidoso le encuentra explicación, pero en más de una vez no hay explicación.
Un tipo que nunca tuvo nada le agarra un infarto y se muere; y el tipo que siempre fue un desastre y hizo todo mal se murió de viejo.
– Urbano: ¿También compatibilizar, tu paciente tiene una fuerte creencia religiosa y vos vas por la parte científica?
– AO: Respetar al otro es fundamental, si el tipo cree en Dios, hay que reforzarle su creencia. Yo siempre hago un chiste que he repetido muchas veces “Cuando las cosas andan bien es gracias a Dios y cuando andan mal gracias a Olivero”. Hay que adaptarse a todos y respetarle la creencia a la persona. La sanación más allá de los medicamentos pasa por la cabeza.
– Urbano: ¿En esa maquinaria perfecta que vos conoces por dentro que te inspira?
– AO: En realidad muchas más dudas que certezas. Quien organizo esta historia como se formo esto. A veces viene defectuoso, a veces la naturaleza se equivoca también y este hecho se acepta cada vez menos. Si un chico no nace como uno espera que nazca cosa que se acepta cada vez menos, hay menos resignación sobre el tema y por lo general si el chico nace con algún tipo de problema se le hecha la culpa a el médico.
Creo yo que tanto la vida como la muerte son dos misterios difíciles de resolver por lo menos para mi.
– Urbano: Si pudieses recomenzar tu actividad profesional. ¿Volverías a elegir un pueblo o erigirías una ciudad?
– AO: Yo volvería a estar en un pueblo. Bueno tengo la experiencia del pueblo, pero lo volvería a elegir.
– Urbano: ¿Qué influencia tiene tu esposa en tu vida?
– AO: Yo creo que formamos realmente una pareja. Con mi mujer tengo más años juntos que con la medicina, éramos novios cuando yo era estudiante me conoció hombreando fardos de flores y haciendo el reparto juntos. Después seguimos haciendo domicilios en Rosario con el auto, Nosotros tuvimos la suerte que mi mujer no necesito salir a trabajar con lo cual fue fundamental en la crianza de los hijos porque la que estaba siempre al pie del cañón. Después hemos tenido una convivencia armoniosa todos estos años. Yo soy un tipo que no hablar mucho, si llego preocupado por algo mi reacción es estar callado, nos han pasado algunas cositas interesantes pero lo hemos pasado juntos. Nos ayudo estar solos, lejos de la familia, creo que ha sido importante. Lo mejor para la pareja creo que es formarse solos cuando vivis juntos te encontras con la realidad digamos, cuando estas de novio todo lindo, te acomodas para es día y después cada uno a su casa. Susana es el pilas fundamental de esta casa, yo creo que es más conocida que yo y la quieren más que a mi lo único que no le conocen el apellido. Todos le dicen Susana Olivero y ella es Bermejo de apellido.
– Urbano: ¿Hay alguna cosa que te quedo pendiente o que dejaste para cuando te jubiles?
– AO: No, las cosas que pude haber postergado son mínimas.
– Urbano: ¿Qué cosas te gustan hacer fuera de tu trabajo?
– AO: Me gusta hacer las cosas en mi casa, por ejemplo el cielorraso de madera del living lo hice yo con el negro Sánchez, los dos. Tengo una anécdota con eso, teníamos un travesaño que no entraba y lo meti con la masa a los golpes y cuando termino de pegarle el último mazazo y le digo ahora que lo saque el que venga. No termino de decirlo llega Sanchez y me dice sabes una cosa Abelito lo tenemos que sacar porque no va ese ahí.
Me gusta trabajar con madera, a mi hija le hice un placard con cajones.
– Urbano: ¿Siempre con madera?
– AO: Si porque es lo más fácil de trabajar para un aficionado, pero siempre tareas en la casa.
– Urbano: ¿Deportes?
– De chico si, jugue al basquet en un club importante de Rosario, que no tenia que ver ni con mi barrio ni con mi condición social. Un día viene ese Club a jugar al barrio y el entrenador me propone ir a jugar para ello, yo le dije que no era socio de ese club y que no podía pagar la cuota de socio y el tipo me dice que no era problema que os jugadores no pagan y bueno jugué hasta los 17 o 18 años.
– Urbano: ¿Sos de origen de hogar humilde?
– AO: Yo vivía en un barrio que en ese momento estaba en las afueras de Rosario, que ahora esta casi en el centro, calle de tierra, zanja, con los pibes a la noche hacíamos un agujero en la zanja y otro mas chiquito como chimenea, armábamos un fuego y cocinábamos batatas y papas y nos llenábamos de humo. Así me crié yo y tuve una infancia espectacular jugando a los “cowboys” con un palo como caballo y otro como revolver, nunca me falto nada. Mi vieja modista por muchos años y mi viejo siempre fue muy laburante, fue suboficial de gendarmería.
– Urbano: ¿Vas a Rosario?
– Ahora menos, mientras vivía mi vieja si, primero falleció mi viejo después mi vieja.. Ahora voy para ver a mi hermana y mi cuñado.
– Urbano: ¿Y qué vas a hacer cuando te jubiles?
– En principio la vedad es que pienso laburar unos años más mientras me de el cuero y la cabeza, y después disfrutare con la familia.
Entrevista realizada por Raúl Gómez











