En el marco de una propuesta educativa y cultural orientada a la memoria histórica, mujeres privadas de libertad de una cárcel de Magdalena llevaron adelante un mural homenaje a las veteranas de la Guerra de Malvinas, con el objetivo de visibilizar el rol que muchas de ellas cumplieron durante el conflicto bélico de 1982.
La obra se desarrolló en la Unidad 51 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) y contó con el apoyo del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires.
La experiencia formó parte del taller “Memoria de la Guerra de Malvinas: desde una perspectiva de Derechos Humanos y Soberanía”, una iniciativa sociocultural que se lleva adelante desde 2024 en cuatro complejos penitenciarios bonaerenses: La Plata, Florencio Varela, Campana y Magdalena.
El mural, titulado “Nosotras también estuvimos”, fue emplazado en el paredón del Módulo II de la unidad penitenciaria, un espacio estratégico por su visibilidad directa hacia el patio interno del establecimiento.
La intervención artística fue dibujada y pintada por internas de la Unidad 51 junto a coordinadoras educativas, con el acompañamiento de la tallerista Verónica Nair Malo, integrante de la Dirección Provincial de Abordaje Integral y Medidas Alternativas.
La propuesta busca reconocer y honrar a aquellas mujeres que participaron en la guerra y cuyo aporte permaneció durante años invisibilizado. Bajo esa consigna, el mural destaca a enfermeras, comunicadoras, combatientes, transportistas y abastecedoras, entre otras tareas fundamentales desempeñadas durante el conflicto.
La obra, de tres metros de ancho por dos de alto, muestra la silueta de mujeres uniformadas con el fondo de las Islas Malvinas y la inscripción “Nosotras también estuvimos”, en una clara reivindicación histórica del papel femenino en la guerra.
El proyecto estuvo a cargo de una interna alojada en el pabellón literario del Módulo I, quien coordinó las distintas etapas de realización junto al resto de las participantes.
Los trabajos se organizaron en tres fases: en primer lugar, el diseño inicial con siluetas, contornos y marcación de sombras; luego, la aplicación de pintura base con los colores predominantes; y finalmente, la etapa de terminación, en la que se sumaron detalles, rasgos, sombreados e inscripción principal.

Desde el ámbito penitenciario destacaron que este tipo de iniciativas promueven espacios de reflexión, aprendizaje colectivo y expresión artística, al tiempo que fortalecen la construcción de memoria desde una perspectiva inclusiva y de derechos humanos.
En la ocasión, las mujeres privadas de libertad que participaron del proyecto fueron distinguidas y se les entregó un diploma.
La actividad también puso en valor historias muchas veces relegadas de la narrativa oficial, reivindicando a mujeres que cumplieron funciones clave durante la guerra y cuya participación recién en los últimos años comenzó a recibir mayor reconocimiento social e institucional.
Acompañaron desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos Waldemar Cubillas (director provincial de Abordaje Integral y Medidas Alternativas) y Jimena Lacorazza (asesora de Unidad Ministro), además de la tallerista Verónica Malo.

También participaron desde el SPB el director de Cultura y Deporte, Javier Lanchas, la directora de la Unidad 51, Roxana Rey, el subdirector de Régimen, Juan Villena, la jefa de Vigilancia y Tratamiento, Daiana Balmaceda, la subjefa de Tratamiento, Lorena Ledesma, la Coordinadora de Culto y Cultura, Damaris Mamani, y María de los Milagros Pérez.
Además estuvieron la Coordinadora General de Cultura, Educación y Deporte del Complejo Magdalena, Ana Paula Fernández y 47 internas de diferentes sectores de la dependencia.












